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Miguel Rivera, U Creativa
Maikol Zamora puede considerarse como un arquitecto que lleva el concepto de la profesión más allá de lo que la tradición concibe, desarrollando propuestas donde la estructura cumple muchas más funciones que simplemente ser techo y abrigo para quien la habite.
Hablar de que un edificio tenga piel suena como un argumento de ciencia ficción, pero no para Maikol Zamora, quien considera que las edificaciones deben establecer un nivel total de interacción entre los elementos internos y externos que le rodean, como si se tratara de poros a través de los cuales quien se encuentra dentro de la estructura puede intercambiar información con el entorno de manera armoniosa.

Se trata de una conceptualización de las texturas y propiedades de las pieles y cortezas que se encuentran en la propia naturaleza, a partir de las cuales se desarrollan las estructuras arquitectónicas, cuyo valor funcional se combina con niveles estéticos y a la vez amigables con el ambiente, lo que fusiona tres campos de trabajo, logrando una propuesta que rebasa la frontera clásica de la arquitectura plana donde las paredes se limitaban a encerrar al habitante y aislarlo del entorno.

Zamora precisamente desarrolló su propuesta como Proyecto Final de Graduación de la Carrera de Arquitectura en la Universidad Creativa, gracias al cual recibió numerosos reconocimientos. Ciertamente, el planteamiento de Maikol traería una revolución en el proceso planificador arquitectónico, donde habría que pensar tanto hacia dentro como hacia afuera de la edificación, en busca de estructuras vivas que liberen a quien las habite, en vez de encerrarle.

Fotografías Cortesía: Maikol Zamora
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