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Fischerspooner es un dúo de artistas reunidos alrededor de una propuesta estética visual, musical, y de performance, a cargo de Warren Fischer y Casey Spooner. Compañeros en la "School of the Art Institute" en Chicago, coincidieron años más tarde en Nueva York, y diseñando una propuesta para un piloto de televisión, se vieron más interesados en desarrollar el soundtrack del piloto que el piloto en sí. Asi, estos dos personajes que iniciaron su carrera como FS presentándose en un Starbucks, lograron impactar en la escena con su propuesta electroclash, hasta convertirse en una de esas bandas que definen una época. Influenciados por Kraftwerk o Depeche Mode en sus etapas iniciales, FS editó #1, su álbum debut, logrando captar toda la tensión y vertiginosidad del cambio de milenio, con base en su música a partir de programaciones en laptop con la idea de crear un ataque a los sentidos desde todos los frentes.

Para FS el coqueteo con las artes ha sido constante, y mucho más que solo un coqueteo. Mezclan música, danza, teatro, fotografía, video, fashion y performance en uno solo, presentándose tanto en clubes y festivales alrededor del mundo, como en museos y galerías de arte, acompañados de íconos de la cultura pop como Linda Perry, David Byrne y Susan Sontag, quien colaboró en la letra para la sugestiva "We need a war", por ejemplo.
Luego de sus enérgicos inicios realizando performances por importantes galerías en Europa y Estados Unidos, y de que el exitoso #1 fuera editado ya a manera cuasi mainstream por la reconocida disquera Ministry of Sound (que logró colocar el sencillo "Emerge" en el top 40 de las listas en Gran Bretaña), Fischerspooner firma un contrato de representación mundial con Capitol Records, con miras a un indudablemente esperado follow up, que se convirtió en su segunda producción discográfica: "Odissey".

Para ese entonces el elenco de la producción había crecido a más de 20 personas en el escenario a la hora del show, en su mayoría cantantes de apoyo y bailarines. El show y la visión de Warren Fischer y Casey Spooner había crecido de manera casi incontrolable, todo buscando siempre crear esa comunión entre música, artes y performance teatral. Como lo indica su nombre la producción fue una odisea en la frenética búsqueda de sus creadores por aportar una estética que envolviera al espectador.
El Odissey produjo sencillos fuertes, el punta de lanza "Just let go" y el "Never win", dos videos que fieles a su cambio hacia una multinacional poderosa, giraron el norte musical del FS del electroclash hacia un electro pop. Incorporaron instrumentos como guitarras y baterías, y se sumergieron por completo en el espíritu de lo que implicaba firmar con la transnacional. Sin embargo, y como es costumbre, las disqueras multinacionales terminan quebrando todo lo que tocan, y una vez que usan lo que necesitan, lo abandonan a su propia suerte. De este modo Fisherspooner se encontró sin apoyo de la disquera para promocionar en vivo el espectáculo que tenían concebido para girar con "Odissey" (la propuesta para la puesta en escena era muy cara), por lo que giró brevemente en Europa y su proyección en Estados Unidos fue casi nula.

En el 2009 FS edita bajo su propio sello independiente, el disco Entertainment, del cual se desprende su primer video "We are electric". Hablar de Fischerspooner es hablar de su propuesta visual sin despegarla de la música. Podríamos decir que son una misma cosa, indivisible, como debería ser en un concepto que fue imaginado por artistas visuales abordando la música y utilizándola como parte de los elementos para describir la modernidad en la que se encuentran y nos encontramos sumergidos. Fischerspooner comenzó como un perfromance visual acerca del entretenimiento, que terminó convirtiéndose en entretenimiento en sí. Luego de su paso por la máquina trituradora de las disqueras multinacionales, FS se encuentra nuevamente a la búsqueda de qué es lo que los convierte en lo que son. El artista abandonado al diálogo interno que le propone la realidad que lo rodea, asi como debe ser, el artista frente a su inspiración.
Camilo Pavez / Moldo
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